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RESEÑA: Ayashi no ceres

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Después de terminarme “MW” y de empezar a releerme el grandísimo clásico insuperable en su género “Hiroshima” o “Hadashi no Gen” ahora ando metida en la lectura del manga titulado “Ayashi no ceres“, creación de la famosa mangaka creadora de la ya clásica “Fushigi Yugi“: Yuu Watase, un manga shojo de lo más entretenido que tengo el placer de reseñaros a continuación.

· Sobre el manga:Ayashi no ceres” o “Ceres, la leyenda celestial” es una serie escrita y dibujada por Yuu Watase catalogada dentro del género shojo. Originalmente fue serializada en la revista Shojo Comic desde mayo de 1996 hasta marzo del 2000. Más tarde el manga fue recopilado por la editorial Shogakukan en formato tomo abarcando un total de catorce volúmenes.

La serie ha sido editada y traducida en España por la editorial Glenat desde octubre del 2003 hasta diciembre del año siguiente en formato tomo normal en blanco y negro.

La serie, además ha ganado el Premio de Manga Shogakukan en la categoría de manga shojo en el año 1998.

El dibujo se caracteriza por personajes estilizados y elegantes, de expresivos rostros con ojos alargados y detallados fondos y vestuario de los personajes. Me gusta más incluso que el de “Fushigi Yugi“, se nota que la autora ha madurado desde su anterior manga.

· Sobre el anime: Gracias al éxito y al premio que cosechó la serie de manga una versión en anime de la misma no se hizo esperar demasiado. El estudio encargado de llevar este proyecto a buen puerto no podía ser otro que Pierrot, quien ya se encargó anteriormente de adaptar a serie animada la otra obra más conocida de la autora: “Fushigi Yugi“. Pierrot es además responsable de otras conocidas series, como por ejemplo: “Urusei Yatsura” (en Español Lum, la chica invasora” o “Lamu: La pequeña extraterrestre” distribuida originalmente en VHS por Manga Films y posteriormente remasterizada por Jonu Media), “Kimagure Orange Road” (traducido en España como “Johny y sus amigos“, fue emitida originalmente por Tele 5 y ahora está siendo distribuida por Jonu Media), “Osomatsu-kun” (Jonu media fue la encargada de comprar para su distribución en España las series de “Osomatsu-kun” de 88 episodios y “Rerere no Tensai Bakabon” o “Bakabon el genio del rerere“, fusionando ambas series en una sola bajo el título de “Cosas de Locos”), Yuyu Hakusho (distribuida en España por Jonu Media. Fue estrenada en televisión originalmente por el canal de La Sexta aunque anteriormente ya fue retrasmitida por el canal 33 de Cataluña y por la cadena local Urbe tv), “CLAMP gakuen tanteidan” (“CLAMP: Club de detectives“, en España distribuida por Jonu Media), “Hyper Police” (Distribuida en España también por Jonu Media), “Great Teacher Onizuka“, “Saiyuki” (Distribuida en España por Jonu Media), “Hikaru no Go“, “Tokyo Mew Mew” (Sé que ha sido o está siendo retransmitida en España, pero desconozco los detalles de cadenas y demás…), “Naruto” (distribuida en España por Panini) o “Bleach” (distribuida en España por Selecta Vision)… Pierrot es una compañía de animación japonesa, fundada en 1979 por empleados de Tatsunoko Production. Son considerados especialistas en el subgénero de las magical girl, pero también son conocidos por el anime basado en mangas de la Shonen Jump, entre otros trabajos, claro. La compañía tiene un simple logo con la cara de un payaso.

El anime duró un total de 24 episodios y argumentalmente es muy fiel al manga como ya ocurriera con “Fushigi Yugi“. Los episodios se emitieron originalmente en Japón por la cadena de televisión WOWOW el 20 de abril del 2000, y fue transmitida hasta el 28 de septiembre del 2000.

· Sobre el argumento: La serie nos narra la historia de la vida de un par de adolescentes gemelos, Aya y Aki Mikage. Aya es una chica de 15 años con un fuerte carácter; le encantan el karaoke, hablar por el móvil y coleccionar complementos, su vida transcurre normalmente: peleas con su hermano, tardes de diversión en el karaoke con los amigos, regañinas con sus padres, alegres cenas en familia… hasta que llega el día de su decimosexto cumpleaños, ese día marcará un antes y un después en su vida.

Después de reunirse toda la familia bajo el mismo techo para celebrar el cumpleaños de los dos gemelos, el abuelo de estos les hace entrega de un singular y poco ortodoxo regalo: una mano momificada que despierta escondidos poderes en Aya, los cuales dañan gravemente a su hermano Aki. Es entonces cuando el abuelo de los chicos le dice a Aya que han de matarla ya que si no el poder que acaba de despertar en su interior, procedente de descender de la doncella sagrada llamada Ceres, acabará con todos los miembros de la familia Mikage… En el último momento Aya recurre inconscientemente a su poder y escapa de la casa, siendo salvada entremedias por dos apuestos jóvenes; el primero, Toya, es un misterioso veinteañero con amnesia que resulta ser el guardaespaldas contratado por la familia Mikage para proteger a Aki, el segundo, Yuhi, es un joven cocinero aficionado mandado a su vez de parte de su hermana, Suzumi, que resulta que también tiene sangre de Ceres corriendo por sus venas.

RESEÑA: Metrópolis de Osamu Tezuka

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Metrópolis es un manga y película de anime muy importante, tanto dentro de la historia del anime como de la del manga. La historia original fue escrita y dibujada por el genial maestro del manga Osamu Tezuka y  la película fue dirigida por otro gran maestro, en este caso del mundillo del anime, el director de animación Rintaro. En este artículo os hablaré de la primera obra, del original en manga de Tezuka, aunque ya os hablaré más adelante de la película, no os preocupeis…

METRÓPOLIS DE OSAMU TEZUKA

Editado y distribuido por Glenat en su colección de clásicos manga, el tomo único “Metrópolis” es una pequeña joyita que recomiendo mucho a todo el mundo, merece la pena y no ha de pasarse de largo, puede que se haya dejado envejecer pero es un clásico y marcó un antes y un después en la trayectoria de Tezuka, en él se empieza a perfilar los rasgos que marcaran al maestro… Con un dibujo redondeado y detallado, con páginas en las que, por ejemplo, tenemos una abarrotada habitación llena de personas y cada personajillo tiene una cara y expresión diferente… todo muy detallista y con claras influencias disneyanas. “Metrópolis” se publicó originalmente en el año 1949 y fue un trabajo que mandaron expresamente a Tezuka: le dieron un año para crear un manga de 160 páginas de ciencia ficción y este fue el resultado. Tezuka cogió los elementos básicos del manga de una historia inédita ya ideada por él en el pasado. Como curiosidad Tezuka nos habla en el epílogo del tomo que sacó la imagen de su protagonista (Michi) de la portada de la película “Metrópolis” de Fritz Lang de donde sacó también el título: pero ahí acaba su parecido ya que Tezuka ni siquiera había visto la película cuando ideó el manga. Además dos de sus personajes que más reaparecen posteriormente en otras obras; el Barón Rojo y Cerebroff se estrenan aquí por primera vez, a la vez que también salen otros de sus habituales: Mostacho y Kenichi.

En el epílogo también nos habla de que Michi se convertiría más tarde en su personaje prototípico de heroe/heroina, basandose vagamente en él para crear otros personajes como la princesa caballero Zafiro (“Ribon no Kishi“) y Astroboy (“Astroboy“).

En cuanto al argumento, que difiere enormemente del manga original a la versión cinematográfica de Rintaro, podría definirse más o menos así: en una ciudad súper avanzada, en un futuro cercano en el que la tecnología robo-humanoide es muy sofisticada, el niño detective Kenichi se ve atrapado en un conflicto, mientras el poderoso político Barón Rojo, afligido por la muerte de su hija contrata a un científico para crear un reemplazo, un exquisitamente hermoso robot llamado Michi que tiene la habilidad de cambiar de sexo.

Ahora reseñaré un poco sobre la vida y obra del maestro Tezuka: Considerado a todas luces como “el dios del manga”, Tezuka se vió atraido desde niño por el mundillo del comic y la animación. De forma paralela a sus estudios de medicina, en 1946 publicó su primera obra, a la que tituló “Ma-chan no Nikkicho” (El diario de Ma-chan), pero su éxito no llegó hasta un año más tarde cuando publicó la obra que le lanzaría a la fama: “Shin Takarajima” (“La nueva isla del tesoro” publicada en España por Glénat como un tomo único), la cual apareció directamente en formato de libro y que daría un giro de 180 grados en el mercado del comic japonés, lo que animaría a Tezuka a consagrar su vida al comic y la animación y dejando de lado su carrera en la medicina.

Desde entonces publicará entrañables historias que le catapultarán aún más a la fama. Entre sus series estrella podemos encontrar: “Tetsuwan Atom” (“Astroboy” – 1951, publicada íntegramente por Glenat contando en total con 23 tomos); probablemente su obra más conocida tanto fuera como dentro de Japón, con una historia que gira en torno a las desventuras del robot protagonista, “Ribon No Kishi” (“Choppy y la princesa” o “La princesa caballero” – 1953, publicada por Glenat con un total de 3 tomos, que, por cierto, será reeditada por la editorial dentro de nada, saliendo a la mitad de su precio original), que nos cuenta la historia de una princesa que debe ser criada como niño para cumplir la voluntad de su pueblo, “Black Jack” (publicada en 17 volumenes por Glenat) que cuenta las peripecias de un misterioso médico con una singular cicatriz en la cara, la obra de ciencia ficción “Hi No Tori” (“Fenix“, publicada parcialmente por Planeta de Agostini), la biografía de Buda, “Buddha” (publicada íntegramente por Planeta de Agostini con un total de 10 volumenes), entre muchas otras (“Adolf“, “MW“, “Jungle taitei“…).

En cuanto a su faceta en el mundo de la animación… se inició en 1962 tras una primera experiencia como codirector y guionista en la Toei para después pasar a crear su propio estudio de animación: Mushi Productions, iniciando así una carrera paralela a la de historietista, produciendo series basadas en sus manga, pero también películas de autor en las que expresará una faceta oculta de su talento. En 1973 abandonaría la Mushi tras sufrir ésta una quiebra, si bien continuaría activo en la animación a través de otra compañía de su creación, Tezuka Productions. De 1967 a 1972, publicará, coincidiendo con el auge del manga para adultos, la revista alternativa COM, donde él y otros autores emprenderán la búsqueda de nuevas vías en la narrativa en viñetas, tanto a nivel gráfico como narrativo.

Tezuka continuaría manteniendo una producción copiosa con escasa colaboración de asistentes- hasta su fallecimiento en 1989.

RESEÑA: MW de Osamu Tezuka

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Este es el último manga que me he leido, de hecho prácticamente me lo acabo de acabar, pero es que no podía esperar para recomendaroslo y reseñaroslo…

MW” es un manga escrito y dibujado por Osamu Tezuka que Planeta de Agostini tiene el privilegio de haber editado en un voluminoso tomo único que venden a 20 euros y que tiene un total de 584 páginas en blanco y negro, publicadas originalmente en el año 2005 en su colección de comic recomendado para adultos “Biblioteca Pachinko” (donde ya ha publicado varias de las series de Tezuka, como “Buda” o “Adolf“, además de otras obras como “20th century boys” y “Monster” de Naoki Urasawa, o “El almanaque de mi padre” de Jiro Taniguchi, solo por citar algunas…)

En realidad originalmente en Japón la obra está dividida en dos volúmenes que fueron serializados en la revista Big Comics de la editorial Kodansha desde 1976 a 1978 y en inglés ha sido publicado por vertical Inc. en 2007.

Existe, además, una versión cinematográfica de imagen real del comic, la misma, estrenada en Japón el 4 de julio del 2009 cuenta con la dirección de Hitoshi Iwamoto (director dedicado sobretodo hasta la fecha a obras televisivas, es responsable de series como, por ejemplo, “Nobuta wo produce“, “Nurse no Oshigoto” y sus dos consecutivas secuelas, “Enka no joo” o “Tatta Hitotsu no Koi” entre otros…) y la producción y el guión a medias (con ayuda de Tetsuya Ôishi) de Shinzo Matsuhashi (no he conseguido encontrar nada de información sobre ellos dos). Respecto al reparto: está encabezado por Hiroshi Tamaki (actor de televisión visto en múltiples series, como ejemplos: “Nodame Cantabile“, “Last Christmas“, “Water Boys” o “Guilty Akuma to Keiyakushita Onna“) en el papel de Michio Yuki, seguido de Yakayuki Yamada, Ryou Ishibashi y Yuriko Ishida.

MW” podría ser clasificado como thriller, aunque abarca un amplio repertorio de temas: desde la homosexualidad y sus problemas en la época en la que transcurre y con la iglesia, la corrupción en la política o así como la realidad de la amplia presencia militar de EE.UU. en Japón. La historia sigue a un sacerdote japonés homosexual (ya os podeis imaginar que muy autorreprimido en este sentido), el padre Garai, y su conexión con el secuestrador y asesino en serie Michio Yuki mezclado con una misteriosa arma química desarrollada por las fuerzas de ocupación estadounidenses en Japón y que tiene a sus espaldas una tragedia acaecida hace quince años en una isla donde todos sus ciudadanos acabaron muertos por un escape del mencionado gas letal.

Este manga puede ser considerado la respuesta de Tezuka hacia el movimiento “gekiga” (“imágenes dramáticas“), movimiento que surgió entre la década de 1960 y 1970 en Japón. El término fue creado por Yoshihiro Tatsumi, aunque fue adoptado por muchos otros mangakas serios que no querían que su trabajo fuera conocido por el nombre de manga o “garabatos“. Todo esto es un poco comparable a la situación en la que se vió Will Eisner, quien comenzó a llamar a sus historietas “novelas gráficas” en contraste a los “libros de historietas o comic books” por la misma razón.

El comic se enmarca fabulosamente bien dentro de la etiqueta del “Tezuka oscuro” junto con obras que publicó pensando más en un público más bien adulto, como: “Oda a Kirihito” o “Ayako” (ambas series cortas, de tres y dos tomos respectivamente, que podemos disfrutar en España gracias a su publicación por parte de la editorial Otakuland, ambas obras me ocuparé de reseñar en su momento pero de momento las dejo las dos ampliamente recomendadas).

Personalmente el manga me ha encantado, me ha enganchado desde las primeras páginas y, pese a su tamaño, no he podido desprenderme ni un momento de él hasta que me lo he acabado de una sentada. Este Tezuka es fráncamente diferente, incluso opuesto en ciertos aspectos, al Tezuka más infaltil que podemos encontrar en tomos como “Lost World“, “Metrópolis“, “Astroboy” o “La nueva isla del tesoro“, pero me parece que los “dos Tezukas” son igualmente inolvidables y recomendables.